Amigo y compañero de ruta de tantos años:

El recuerdo me ha devuelto la imagen sonora de la voz mas elevada de nuestra canción, con él aprendí muchas cosas como por ejemplo que un arreglo musical lo embellece la interpretación de un cantor cuya sensibilidad le permite decir lo que debe. Hemos compartido viajes, giras en el país y parte del mundo, canciones y todo lo vivido que me está acompañando a diario. El tiempo y las buenas intenciones hizo que la relación llegara hasta la familia, es así que nuestra relación de amistad, comprende también a mi compañera, a quien reconoce por sus famosos fideos caseros que sabíamos disfrutar cuando volvíamos de los festivales… Y a mis hijos que recibieron de él su primer juguete.

Es muy difícil explicar lo que se siente mientras la memoria regresa a momentos críticos durante la dictadura, limitaciones laborales, listas negras, desprecios inexplicables por pensar diferente y sin embargo jamás dejamos de lado la consigna que la gente le había asignado a Los Trovadores, grupo al cual nunca se podrá poner en duda su nobleza y compromiso; será por eso que después de tantos años el cariño popular sigue intacto y siempre pregunta con esa frase que resume su amor por el cantor “Como anda Romerito” y yo contesto: Romerito anda bien y andará mejor porque lo que ha logrado echar por tierra aquello de “Nada es para siempre”. Cada vez que en el tiempo alguien ponga en movimiento vaya uno a saber qué nuevo placer tecnológico, y se escuche su maravillosa voz en “Si vas para chile”, “Malambo”, “Cieguito cantor”, “Cautiva del río”, “Camino de los quileros” y diga: “El que canta es Romerito”. Ahora y siempre amigo del alma.