Admirado Pancho:

Desde este lejos te escribo para decirte, si es que con palabras se puede, lo mucho y hondo que has dejado para siempre en nuestra amada música popular.

Aquella voz tuya sigue latiendo en nuestros corazones. Te agradecemos y agradeceremos eternamente el arte con que alumbraste junto a tus compañeros un tiempo inolvidable de nuestra vida.

La vida de nuestra Patria y los sueños que no perdimos, pero suele costar sostener en estos difíciles tiempos políticos en los que tanto hieren a nuestro pueblo.

Te mando un abrazo fuerte. Largo. Sincero. Que el canto nos abrigue y nos reúna sin distancia ni olvido.

Hasta la victoria, que sin duda alguna será nuestra, compañero.